Escoliosis: tratamiento, cuándo intervenir y qué puede hacer la osteopatía

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«¿Me la vais a poder corregir?» Es la primera pregunta que hacen casi todas las familias cuando llegan con el diagnóstico de escoliosis de un hijo, y también muchos adultos a quienes se la han detectado de mayores.  

Y merece una respuesta honesta desde el principio, porque en el tratamiento de la escoliosis circula tanta promesa exagerada como miedo innecesario. La respuesta sincera es: depende del tipo y del grado, y casi nunca consiste en «enderezar» la columna como quien endereza un alambre. 

Prefiero empezar por ahí, con la verdad por delante, porque una expectativa realista es lo que permite tomar buenas decisiones. La escoliosis se puede vigilar, frenar, tratar y acompañar muy bien.  

Lo que no se puede es tratarla con eslóganes. Así que vamos a verla con calma: qué es de verdad, qué significan los grados, cuándo interviene cada profesional y qué papel real tenemos la osteopatía y la fisioterapia en todo esto. 

Qué es (y qué no es) una escoliosis

Se habla de escoliosis cuando la columna se desvía lateralmente más de 10 grados y, esto es clave, esa desviación se acompaña de una rotación de las vértebras.  

No es simplemente «estar torcido» o tener una mala postura: es una alteración tridimensional de la columna. Por eso una escoliosis verdadera no se corrige poniéndose recto ni desaparece al tumbarse. 

Esto la diferencia de la actitud escoliótica, mucho más frecuente y mucho menos preocupante: una curva funcional, sin rotación, que puede deberse a una descompensación muscular, una diferencia de longitud de las piernas o un mal hábito postural, y que sí puede mejorar cuando se corrige la causa.  

Distinguir una de otra es lo primero que hay que hacer, y para eso hace falta una exploración y, cuando procede, una radiografía. 

La escoliosis afecta aproximadamente al 2-3% de los adolescentes, aparece sobre todo en el pico de crecimiento (entre los 10 y los 14 años) y es bastante más frecuente en chicas, sobre todo a medida que la curva es mayor. En la mayoría de los casos es idiopática, es decir, sin una causa única identificable.

El lenguaje de los grados: el ángulo de Cobb 

Para entender el tratamiento hay que entender cómo se mide, porque casi todas las decisiones dependen de una cifra: el ángulo de Cobb, que se obtiene en una radiografía y cuantifica cuánto se desvía la curva. A grandes rasgos, el consenso médico se organiza así: 

  • Menos de 10 grados: no se considera escoliosis. Puede ser una actitud escoliótica o una asimetría leve. 
  • De 10 a 25 grados (leve): el abordaje habitual es observación y ejercicio específico. Se hacen controles periódicos, sobre todo durante el crecimiento, para vigilar que no progrese. 
  • De 25 a 45 grados (moderada): aquí suele entrar el corsé en niños y adolescentes que todavía crecen, con el objetivo de frenar la progresión, acompañado de ejercicio específico. 
  • Más de 45-50 grados (grave): es el terreno donde puede plantearse la cirugía (habitualmente una fusión vertebral), sobre todo si la curva progresa o compromete la función respiratoria. 

Quiero subrayar una idea que tranquiliza a muchas familias: el objetivo del tratamiento conservador rara vez es «borrar» la curva. Es frenar la progresión, mantener la función, controlar el dolor y cuidar la calidad de vida. Y en eso, la evidencia es razonablemente buena.

El tratamiento de la escoliosis en niños y en adultos: dos escenarios distintos 

El enfoque cambia mucho según la edad, así que conviene separarlos.

En niños y adolescentes 

La gran variable es el crecimiento. Mientras el hueso sigue creciendo, la curva puede progresar rápido, y por eso este es el momento de máxima vigilancia y donde el corsé tiene sentido: no para corregir, sino para sujetar la progresión hasta que termine el desarrollo óseo.  

La buena noticia es que, bien usado, el corsé reduce de forma significativa el riesgo de acabar en cirugía. La contrapartida es su impacto emocional, que no conviene minimizar: llevar corsé en plena adolescencia pesa, y acompañar esa parte también es parte del tratamiento. 

En adultos 

El escenario es otro. La curva ya no crece por desarrollo óseo, aunque puede progresar lentamente con los años (se ha descrito progresión en una parte de los adultos, generalmente muy lenta, del orden de un grado por año o menos). Aquí el objetivo rara vez es la curva en sí, sino lo que genera: dolor, rigidez, sobrecargas musculares y fatiga.  

Existe además la escoliosis del adulto mayor, la degenerativa, que aparece de novo por el desgaste de la columna. En todos estos casos, el trabajo se centra en función, movilidad y dolor, no en el número de grados.

Qué puede hacer la fisioterapia y la osteopatía (y qué no) 

Aquí está el corazón del artículo, y lo voy a decir con la misma franqueza con la que lo digo en consulta. 

Lo que la osteopatía y la fisioterapia no hacen: no «colocan» vértebras rotadas ni corrigen una escoliosis estructural haciendo que la columna vuelva a estar recta. Cualquiera que te prometa eso te está engañando. Una curva estructural, con rotación vertebral, no se deshace con las manos. 

Lo que sí hacen, y con buen respaldo: 

  • Ejercicio terapéutico específico para escoliosis. No vale cualquier ejercicio. Los métodos con más evidencia son los llamados PSSE (ejercicios fisioterapéuticos específicos para la escoliosis), y entre ellos el método Schroth es el más estudiado. Trabajan la corrección tridimensional mediante posturas, respiración dirigida a la zona de la curva y control postural. La literatura reciente, incluidos ensayos aleatorizados, respalda que estos ejercicios, sumados al tratamiento estándar, ayudan a mejorar o estabilizar el ángulo de Cobb y la calidad de vida, especialmente en curvas leves y moderadas. 
  • Terapia manual y osteopatía para trabajar las rigideces, las sobrecargas musculares y las compensaciones que la curva genera en el resto del cuerpo. No cambian la curva, pero sí mejoran mucho cómo se vive con ella: menos dolor, más movilidad, mejor tolerancia a la actividad. 
  • Acompañamiento del conjunto. La escoliosis afecta a cómo apoyas, cómo respiras y cómo se reparten las cargas. Mirar el cuerpo entero, incluida la pisada, ayuda a que las compensaciones no generen nuevos problemas. 

Dicho de forma sencilla: no cambiamos la forma de tu columna, pero podemos cambiar mucho cómo funciona y cómo te sientes con ella. Y en curvas leves en crecimiento, el ejercicio específico puede ser una pieza que ayude a evitar que la cosa vaya a más.

Trabajo en equipo: dónde encaja cada profesional

Esto es importante y me gusta dejarlo claro, porque protege al paciente. La escoliosis es un buen ejemplo de por qué ningún profesional debería trabajar solo: 

  • El traumatólogo o el médico de la unidad de columna es quien diagnostica, mide el ángulo de Cobb, decide sobre el corsé y valora la cirugía. Es la referencia principal, sobre todo en curvas moderadas y graves. 
  • El fisioterapeuta especializado aplica el ejercicio específico y hace el seguimiento funcional. 
  • El osteópata trabaja las compensaciones, el dolor y la movilidad global. 
  • Y a veces entran también el podólogo (si hay una asimetría de apoyo o de longitud de piernas que influye) y el apoyo psicológico en adolescentes que lo necesitan. 

Nuestro papel nunca sustituye al del médico. Lo complementa. Si alguien te ofrece «curar» una escoliosis al margen del circuito médico, desconfía.

Señales para pedir una valoración 

En un niño o adolescente, conviene revisar si observas: 

  • Un hombro o una cadera más altos que el otro, o una escápula más prominente. 
  • Una joroba o abultamiento de un lado de la espalda al inclinarse hacia delante (el signo más característico). 
  • La ropa que cae desigual o la cintura asimétrica. 
  • Antecedentes familiares de escoliosis, sobre todo en la etapa de crecimiento rápido. 

En un adulto, la señal suele ser distinta: dolor de espalda recurrente, rigidez, fatiga muscular al final del día o la sensación de estar cada vez más «descompensado». 

En ambos casos, el primer paso es una valoración que distinga si hay una escoliosis estructural o una actitud escoliótica, y que oriente hacia el circuito adecuado.

Preguntas frecuentes

¿La osteopatía corrige la escoliosis?  

No corrige la curva estructural, y desconfía de quien lo prometa. Lo que sí hace, y muy bien, es reducir el dolor, mejorar la movilidad y tratar las compensaciones que la escoliosis genera en el resto del cuerpo. En curvas leves, además, el ejercicio específico ayuda a controlar la progresión. 

¿Los ejercicios para la escoliosis sirven de algo?  

Los ejercicios específicos (tipo Schroth), sí: hay evidencia que respalda su papel para estabilizar la curva y mejorar la calidad de vida, sobre todo en curvas leves y moderadas y durante el crecimiento. Los ejercicios genéricos de «fortalecer la espalda» ayudan a la salud general, pero no son lo mismo. 

Mi hijo lleva corsé, ¿también necesita ejercicio?  

Habitualmente sí, y se complementan. El corsé frena la progresión y el ejercicio específico trabaja el control postural y la musculatura. Muchos protocolos actuales combinan ambos. 

Soy adulto y me acaban de decir que tengo escoliosis, ¿es grave?  

No necesariamente. Muchas escoliosis del adulto son leves y estables, y el objetivo pasa a ser el manejo del dolor y de la función, no la curva. Una valoración te dirá en qué punto estás y qué tiene sentido hacer. 

Con expectativas realistas, se puede hacer mucho 

Si has llegado hasta aquí con la pregunta del principio, «¿se puede corregir?», quiero que te lleves una versión más matizada y más útil: puede que la curva no se borre, pero se puede vigilar, frenar en muchos casos, y sobre todo se puede vivir con ella sin dolor y con una vida plena. Eso es mucho, y es realista. 

En la consulta de Sant Cugat trabajamos la escoliosis desde ese enfoque honesto y en coordinación con el circuito médico: distinguimos primero de qué tipo de curva hablamos, tratamos el dolor y las compensaciones, y orientamos hacia el ejercicio específico y el especialista cuando hace falta.  

Si tú o tu hijo tenéis una escoliosis o la sospecha de una, pide tu valoración y la miramos con criterio y sin promesas vacías. 

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